domingo, 24 de enero de 2010

(Mañana del 24 de Enero): Guerra


---Antes que nada... Quisiera aclarar que ninguna Daniela Nodirémiapellido ni ningún Alejandro Pineda resultaron heridos en la realización de este sueño... … … bueno, la verdad sí.---

En este sueño que estoy a punto de relatar aparecen dos de mis más queridos amigos de universidad dentro de un contexto en el que se muestran como enemigos, aún cuando han sido tan valiosos en estos momentos de desarreglo académico, de hecho, hemos pasado un buen tiempo juntos últimamente en el que se han tratado de solucionar los problemas que teníamos con los horarios de ciertas clases, es por esto, quizá, que figuran en este sueño dentro de “un mismo bando”, por decirlo de alguna manera, lo que no me explico es ¿Por qué figuran como mis enemigos?
Este sueño comienza estando yo al pie de una montaña cubierta toda por vegetación muy frondosa, yo iba vestido como soldado y sostenía un fusil, en cierto momento, comencé a recibir disparos desde la montaña, lo cual hizo que me cubriera tras una roca. Desde la roca pude ver que un grupo de personas, vestidas también como militares, estaban agrupados en un sector alto de la montaña, desde allí me disparaban. Era un grupo de más o menos cinco personas, según recuerdo. Entre ellos estaban dos de mis amigos de universidad (Alejandro y Daniela, Daniela la que “Nodirásuapellido”) más otros tres sujetos que no pude identificar. A medida que me disparaban, ascendían más y más por la montaña, yo los perseguía disparando también mi rifle cual película de Rambo. En cierto punto, la montaña tenía una especie de terraza de piedra, un sector plano desprovisto de vegetación, antes de que mis atacantes llegaran a ese sitio, Daniela se detuvo y se dio la vuelta para dispararme desde su posición más alta, con la mala suerte de que yo le disparé antes (¡Perdóname tía!). Daniela cayó de espaldas sobre un arbusto, probablemente gravemente herida (¡Perdóname de nuevo, tía!). Al escuchar los disparos, Alejandro se detuvo y se devolvió para socorrer a Daniela, la tomó por una de las tiras de su maletín y la arrastró hacia la terraza que estaba a escasos tres metros de donde cayó. Ya en la terraza, se desaparecieron de mi vista. Aceleré el paso y escalé la montaña hasta llegar a la terraza donde no encontré a nadie. En una de las paredes de la montaña pude observar una estrecha entrada a lo que parecía una profunda caverna. Entré a la caverna y, para mi sorpresa, me encontré dentro de un elegante ascensor con una bella iluminación. En ese momento pensé: “Debería ir a visitar a Daniela al hospital, pero no puedo ir con esta ropa sucia”. Presioné uno de los botones del panel de control del ascensor y, mientras éste descendía, decidí quitarme la ropa... toda la ropa. Fue cuando el ascensor se detuvo que me di cuenta de que no tenía otra ropa para cambiarme, totalmente desnudo y sólo con una camiseta blanca a la mano, ya que el resto de la ropa había desaparecido, decidí cubrirme la entrepierna (tal parece entonces que el subconsciente es pudoroso...) mientras las puertas del ascensor se abrían. Salí del ascensor como se dice popularmente, “Con una mano por delante y otra por detrás”, hacia lo que parecía la recepción de un hotel de lujo. El recepcionista parecía concentrado leyendo algo y no me vió salir, el botones que custodiaba la puerta tampoco pareció verme en lo absoluto a pesar de que pase a sólo centímetros de él. Era de noche cuando salí, parecía una gran avenida pero no pasaba por allí ninguna clase de vehículo. Comencé a caminar hacia donde, en el sueño, yo pensaba estaba el hospital. Desperté.

1 comentario:

Ratushka dijo...

jajajajaja pude ver la película en mi cabeza (¡buena descripción!)... con que nos estábamos dando bala onírica jaja eso está bien...quién sabe qué tendrás pendiente para decirme que no te atreves y debes declararme la guerra desde las trincheras seguras del sueño profundo.
I love your dreams.